Aprender Haciendo

Aprender Haciendo: Intentarlo una y otra vez hasta aprender

Estaba Neilyn reunida con unos amigos haciendo una maqueta para una entrega de Diseño en sus estudios de Arquitectura, y de repente se les presentó un problema, uno de sus compañeros, dirigiéndose a ella y al resto de los presentes, con cara de preocupación, les dijo: “Ya no podemos continuar haciendo la maqueta, porque no sabemos cómo hacer este corte, nadie nos lo ha enseñado”, todos con cara triste se miraron y Neilyn con una alegre sonrisa le contestó: “¡tranquilo!, vamos a intentarlo una vez más, estoy segura que intentándolo nuevamente aprenderemos a hacerlo”, y así fue; lo intentaron una segunda vez, y casi lo lograron, pero ya para la tercera, encontraron la manera que el corte les quedara perfecto y ajustarlo a la maqueta… lograron aprender haciendo; lograron realizar el ejercicio y aprender algo nuevo por sus propios medios.

Intentarlo una y otra vez y practicarlo

Esta chica, Neilyn, en su juventud había sido Scout y Rover y sabe, sin haberlo estudiado en una clase magistral, que no hay mejor aprendizaje que aquel que se obtiene de la investigación y el propio esfuerzo de hacer las cosas, intentándolo una y otra vez y luego practicarlo. Está consciente que el Aprender Haciendo o como le dicen otros: “Aprendizaje por la Acción” es trascendental para el desarrollo de habilidades y competencia.

Hay una estrecha relación entre las actividades Scouts y el aprendizaje

Los adultos que vivimos el Escultismo como Programa de desarrollo de juventud, estamos convencidos que existe una estrecha relación entre las actividades realizadas por un o una joven Lobato, Lobezna, Scout o Rover y el aprendizaje que este obtiene, esto dado por el impacto a nivel de formación que tiene el Método Scout, el cual es un sistema educativo de autodesarrollo para la convivencia social, el crecimiento espiritual y personal. El Método scout implica la aplicación de 7 elementos, en la actualidad 8, de los cuales ampliaré y desarrollaré su importancia pedagógica en post subsiguientes.

En esta oportunidad hablaremos del elemento, el que, para mí, además de la Promesa y la Ley, es el más relevante del Método Scout: el aprendizaje por la acción o como el fundador lo llamaba “Aprender Haciendo”.

Aprender Haciendo: Más que teoría es acción

La distinción Aprender Haciendo, más que un concepto teórico, es algo dinámico y continuo. Es desarrollar a través de la experiencia de primera mano, un aprendizaje. El joven experimenta distintas formas de afrontar las situaciones que se le presentan; lo aprendido o descubierto por ensayo y error, se internaliza mucho más que lo leído o estudiado.

Aprender Haciendo es el elemento que convierte al Escultismo en educación activa, como resultado de la experiencia directa en oposición a la instrucción teórica. Baden-Powell, fundador de los scouts, en su libro Guía para el Jefe de Tropa afirmó que “el niño está siempre listo, más para hacer que para asimilar”

Aprender Haciendo se adapta según la edad del joven

En todas las Unidades los muchachos experimentan y aprenden al tiempo que juegan, es decir, mientras actúan, aunque como es lógico en las Unidades menores o Manada los jóvenes son guiados permanentes por sus dirigentes, ¡ojo!, esto no quiere decir que el adulto se convierte en el hacedor de las cosas, como dice la palabra sólo lo guía para que él o ella realice el trabajo, sin interferir mientras lo hace; en las unidades intermedias o Tropa, los jóvenes son orientados y disfrutan de libertad para resolver situaciones, y en las unidades mayores tienen una mayor libertad para decidir sus acciones, llevarlas a cabo y evaluarlas

Se trata de procurar en cada muchacho un aprendizaje producto de su experiencia, de hacer significativo todo lo que experimenta

El Movimiento Scout proporciona el ambiente para que el joven logre aprender haciendo

El Movimiento Scout conservando esta metodología es responsable de encauzar las energías de los jóvenes y les proporciona un ambiente de aprendizaje rico que los anima a explorar, experimentar, descubrir y crecer. Los adultos Educadores Scouts o dirigentes, tenemos el roll de acompañarlos en sus reflexiones sobre lo que han aprendido, y no insistir en lo que debieron haber aprendido. Hay que estimular a que los muchachos hablen, y con ello verificar cómo y hasta dónde han aprendido.

El Adulto Scout estimula para que el joven actué y logre su auto desarrollo

Para desarrollar ese ambiente necesario para el Aprender Haciendo es necesario observar y conocer los intereses y necesidades de los niños y jóvenes que son atendidos sábado a sábado en las actividades scouts y así estimularlos, de forma de ganar su confianza; en el caso de no lograr que el joven exprese de manera verbal sus intereses, se hace necesario trabajar para propiciar aquellos ambientes que les permitan manifestarse de manera natural. Por ejemplo, una manera de saber si a los muchachos les gustan las actividades rudas o la música o tal vez la cabuyería, es programando dichas actividades.

“Para saber de los jóvenes, vale más la observación de sus actitudes que mil palabras”

Lo trascendental del Aprender Haciendo en un joven está en insistir  en su propio aprendizaje, sin interferir en su practica

El Adulto Scout logra que el joven se autodesarrolle, cuando sólo apoya y guía, y se convierte en interferente de su auto aprendizaje cuando se impone, realiza las tareas correspondientes al joven y decide por él; son los muchachos quienes a través del relato de sus experiencias individuales o colectivas nos dan las señales de su interés y sus aprendizajes. Seguramente la chica del relato inicial, Neilyn, tuvo un adulto scout que supo entender lo trascendental que sería para ella insistir en su propio aprendizaje y no desistir ante los obstáculos o los conocimientos teóricos.

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